El coste global del desperdicio alimentario alcanzará los 540.000 millones de dólares en 2026

El desperdicio alimentario seguirá generando un fuerte impacto económico en 2026, con un coste global estimado de 540.000 millones de dólares (unos 460.000 millones de euros) a lo largo de la cadena de suministro, desde el procesamiento hasta el punto de venta, según un informe publicado por Avery Dennison.

El estudio señala que este coste representa, de media, el 33% de los ingresos totales en el sector minorista alimentario, evidenciando la magnitud de un problema que continúa erosionando los márgenes empresariales.

Uno de los principales factores identificados es la falta de previsión en la cadena de suministro. El 61% de los responsables del sector reconoce no tener una visión completa de dónde se produce el desperdicio, lo que dificulta la adopción de medidas eficaces. Además, el transporte se mantiene como uno de los principales puntos ciegos, con un 56% de las empresas que admite desconocer el volumen de pérdidas durante esta fase.

El informe, basado en una investigación con 3.500 minoristas y responsables de la cadena de suministro a nivel global, también identifica las categorías más problemáticas. La carne encabeza la lista, señalada por el 50% de los encuestados, seguida de frutas y verduras (45%) y productos de panadería (28%). En términos económicos, el desperdicio de carne alcanzará los 94.000 millones de dólares este año, cerca de una quinta parte del total.

Asimismo, el 51% de los líderes empresariales del sector apunta a la gestión de inventarios y el sobrestock como factores clave en la generación de residuos, lo que pone de relieve la necesidad de mejorar la visibilidad a nivel de producto, la previsión de la demanda y la gestión en tiempo real de la vida útil.

Si las tendencias actuales se mantienen, el coste acumulado del desperdicio alimentario entre 2025 y 2030 podría alcanzar los 3,4 billones de dólares, mientras el objetivo de Naciones Unidas es reducir a la mitad el desperdicio global para ese año. De hecho, el 27% de los responsables del sector reconoce que no logrará cumplir esta meta.

El informe también destaca que el problema se intensifica en periodos de alta demanda, como la temporada navideña. Más de dos tercios de las empresas (67%) prevén que el desperdicio de carne reduzca sus márgenes durante estas fechas, mientras que el 69% considera que su gestión se ha convertido en una preocupación operativa creciente.

En este contexto, factores como la inflación, la volatilidad económica y los cambios en la demanda del consumidor agravan la situación. El 74% de los minoristas afirma que la inflación dificulta la previsión de la demanda de carne fresca, y el 73% detecta un aumento en la preferencia por porciones más pequeñas o alternativas.

El informe concluye que abordar el desperdicio alimentario requiere una combinación de innovación tecnológica, mayor visibilidad en la cadena de suministro y colaboración entre actores. Según los datos recogidos, el 73% de los responsables empresariales considera que la reducción del desperdicio no solo es una cuestión de sostenibilidad, sino también una oportunidad de crecimiento y eficiencia para el sector.

AVERY DENNISON