La Universidad de Alicante persigue optimizar el cultivo del langostino

La Universidad de Alicante (UA) ha dado un paso adelante en la cría del langostino del Mediterráneo gracias al trabajo desarrollado en el marco del proyecto CAMBIA. Durante 18 meses de trabajo y liderado por la bióloga Victoria Fernández, personal investigador de los departamentos de Ciencias del Mar y Biología Aplicada; Química Analítica, Nutrición y Bromatología y Fisiología, Genética y Microbiología de la UA han avanzado en la búsqueda de nuevas especies de bajo nivel trófico que pueden coexistir con otras ya existentes. 

La especie principal con la que han trabajado es el langostino del Mediterráneo (Penaeus kerathurus), crustáceo que ha alcanzado un gran interés a nivel económico en los últimos años. Por otro lado, han llevado a cabo experimentos con invertebrados marinos que pueden aprovecharse en acuicultura, ya sea como cultivo auxiliar o como alimento de otras especies. 

Para ello, han presentado modelos productivos más sostenibles mediante la integración de especies de bajo nivel trófico (algas, moluscos y otros organismos marinos) en sistemas de acuicultura multitrófica integrada en recirculación (IMTA-RAS, por sus siglas en inglés). Este sistema permite transformar los residuos de una especie en fuente de alimento para otras, optimizando recursos y minimizando el impacto ambiental.

En concreto, durante la ejecución de CAMBIA, el equipo ha analizado la cría experimental de anfípodos (pequeños crustáceos) y poliquetos, un grupo diverso de gusanos invertebrados marinos, optimizando condiciones de mantenimiento, densidades y protocolos de manejo en entornos controlados. Además, su valorización dentro de la cadena productiva acuícola hace posible su utilización como recurso en el cultivo del langostino.

Por otro lado, los investigadores de la UA han evaluado la capacidad de biorremediación de especies de anfípodos como Elasmopus rapax o el poliqueto Platynereis dumerilii y han confirmado su potencial para contribuir a la reducción de materia orgánica, aspecto que mejora determinados parámetros de calidad del agua en instalaciones marinas.

“Los resultados obtenidos nos han permitido demostrar la viabilidad técnica de integrar organismos extractivos en sistemas acuícolas de bajo impacto ambiental, generando una base científica sólida para avanzar hacia modelos productivos más eficientes y circulares”, explica la bióloga de la UA.

Nuevo proyecto

Derivado de los resultados del proyecto CAMBIA, la Universidad de Alicante continúa trabajando en esta línea a través del proyecto BIOKERAS, que acaba de comenzar y se extenderá hasta 2028. Junto a la Universidad de Murcia, líder del proyecto, y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA) de San Pedro del Pinatar, los investigadores buscan seguir avanzando en el cultivo del langostino del Mediterráneo, con especial atención al bienestar y buen estado de salud en cautividad.

Entre los factores más importantes de esta iniciativa se encuentra conseguir la reproducción de los organismos creando las mejores condiciones de iluminación, temperatura y alimentación. Una cuestión de importancia para el sector de la pesca y la acuicultura, ya que “conseguir la producción en cautividad del langostino supondría varias ventajas desde el punto de vista económico y medioambiental”, explica la investigadora de la UA. 

“En el futuro podríamos obtener alevines de Penaeus kerathurus para repoblaciones del medio natural y establecer empresas de acuicultura para abastecer al mercado, disminuyendo la presión de pesca de poblaciones naturales”, añade Fernández.Tanto el proyecto CAMBIA como el BIOKERAS cuentan con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y están cofinanciados por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) de la Unión Europea.