La comunidad botánica española describe 80 especies nuevas en 2024 y 2025

En los últimos años, la botánica española mantiene una posición destacada en el panorama científico internacional gracias a la intensa actividad investigadora desarrollada por los miembros de la Sociedad Botánica Española (SEBOT). Con cerca de un millar de personas asociadas y un crecimiento sostenido, la SEBOT agrupa a profesionales altamente cualificados que constituyen una red de colaboración con proyección internacional. El compromiso científico de la SEBOT se refleja en una actividad constante de estudio y documentación de la biodiversidad vegetal.

La descripción de especies constituye una de las piedras angulares de la biología, al ser la especie la unidad sobre la que se construye nuestro conocimiento de la biodiversidad y una de las formas básicas de transferir el conocimiento biológico a la sociedad. Saber cuántas especies existen, cuáles son sus características y cuál es su distribución geográfica resulta imprescindible para diseñar estrategias eficaces de conservación, especialmente en el actual contexto de cambio global y pérdida acelerada de biodiversidad, así como para identificar los potenciales recursos genéticos que estas especies atesoran. Sin una base taxonómica sólida, cualquier esfuerzo de gestión o protección carece de fundamentos científicos suficientes y puede resultar baldío o incluso contraproducente.

En este contexto, durante 2024 y 2025, los miembros de la SEBOT han reportado un total de 80 especies vegetales nuevas para la ciencia, entre las que no solo hay plantas con flores, sino también helechos y hasta diez briófitos (musgos y afines). Los listados los lideran el género de juncias Carex, con 24 especies, y la familia de las malváceas, con 13 especies. Además, dos de estas especies, Castrila latens e Inaguochloa pajonalensis, representan además géneros nuevos, el rango de la clasificación biológica por encima de la especie.

Estos descubrimientos no se limitan al territorio peninsular ni a las islas Canarias, sino que abarcan áreas muy diversas del planeta. En este bienio han tenido particular relevancia zonas tropicales de África y Latinoamérica, como fruto de colaboraciones con botánicos locales de estas regiones. No pocas de estas especies ya se encuentran amenazadas en el momento de su descubrimiento, como es el caso de Acalypha linearis, de África, o son exclusivas (endémicas) de unas pocas localizaciones, como Rosa roque-muchachensis, de las Islas Canarias, o Clinopodium arundanum, de Andalucía. Cada nueva especie descrita amplía nuestro conocimiento sobre la diversidad vegetal y pone de manifiesto que una parte significativa de esta biodiversidad permanece aún oculta para la ciencia.

Cabe destacar que estos trabajos se desarrollan en un momento de transición para la nomenclatura botánica. A partir de 2026, está prevista la creación de un comité encargado de evaluar la idoneidad de los nombres científicos de las especies, considerando su posible carácter ofensivo para determinados colectivos sociales. Esta iniciativa está orientada a fomentar una ciencia con una mayor sensibilidad social ante el posible uso irresponsable de los nuevos nombres acuñados. Ésto marca, al mismo tiempo, el cierre de una etapa en la que la práctica totalidad de los taxónomos han sido sensatos, reflexivos, prudentes y, a la vez, autónomos en el proceso de nombrar las especies que describen. En 2024 y 2025 las científicas y los científicos de la SEBOT han nombrado especies conmemorando botánicos (Matisia genesiana, dedicada a Ginés López, célebre botánico que nos dejó en 2024), pueblos indígenas (Parablechnum shuariorum, dedicada a los indígenas Shuai de Ecuador) e incluso con dedicatorias colectivas (Carex mikasae, dedicada a la lucha feminista a través del personaje de anime Mikasa Akerman, o Carex comolaflor, dedicada a los inmigrantes latinos en EEUU a través de la canción “Como la flor” de Selena Quintanilla). El conjunto de nuevas especies aquí recogidas constituye un valioso testimonio del ejercicio responsable y creativo de la libertad de nombrar especies al servicio del conocimiento científico.

El trabajo desarrollado por la comunidad botánica española es esencial para evitar que numerosas especies desaparezcan antes incluso de haber sido conocidas. La actividad taxonómica que se presenta en esta nota evidencia el papel clave que desempeña la SEBOT y sus miembros en la investigación, documentación y conservación de la biodiversidad vegetal a escala global.